- Un Tenerife-Granada marcó en 1977 el estreno de las vallas de protección en el Heliodoro Rodríguez – Se trataba de frenar la violencia en los estadios pero el árbitro recibió una pedrada
Una espiral de violencia se desató en los estadios entre 1976 y 1977. La invasión del campo por aficionados, con intención de golpear al árbitro, se convirtió en frecuente. Raro era el partido que no concluía con el lanzamiento masivo de almohadillas, alquiladas para aliviar el contacto de las posaderas del espectador con el frío cemento.
De nada valió endurecer el régimen sancionador. El 6 de febrero de 1977, el árbitro castellano Ricardo Melero sufrió una agresión brutal en el Nou Camp, al término de un Barcelona-Málaga, en el que expulsó a Johan Cruyff. El escándalo se saldó con 12 heridos, cientos de contusionados y una furgoneta de TVE incendiada.
- La última gota.- Nueve días después, la federación decretó que “por los clubes de categoría nacional se proceda a la instalación en sus recintos deportivos de vallas, fosos o cualquier otro elemento de separación entre sus campos de juego y el lugar destinado al público”.
La medida debió ponerse en práctica el 3 de septiembre, desde la apertura del curso 77-78, pero clubes como Coruña, Celta y Tenerife no pudieron cumplirla. En el caso de la entidad isleña, por una avería del barco que tenía que transportar las vallas desde Barcelona. La espera se prolongó hasta el día 21, aparentemente a tiempo de instalarlas en todo el perímetro del Heliodoro Rodríguez, para la disputa del segundo partido de Liga en el estadio, frente al Granada, en la cuarta jornada. Por si acaso, el club recibió un telegrama federativo que le autorizaba a celebrar el partido incluso sin todo el vallado, que fue lo que sucedió.
- La noche de Toño.- El arranque del Tenerife no había sido bueno, con un empate en casa con el Alavés, derrota en Málaga y empate en Puertollano. Por el contrario, el Granada era líder invicto, hecho que animó al aficionado a acudir al recinto capitalino, eso sí, separados por vez primera del campo de juego por una valla metálica de más de dos metros de altura.
Manolo Sanchís, el nuevo entrenador, renovó su confianza para el ataque en un trío de veinteañeros: el murciano Joaquín y los isleños Lolín y Toño. Este acababa de regresar de una cita con la preselección Sub-21, junto a futbolistas como Alesanco, Arteche, Tente Sánchez o Goicoechea. Pese a su juventud, acumulaba cuatro campañas en el Tenerife, tras su debut en 1974, con 18 años.
Parte del éxito del Granada que dirigía el brasileño Vavá, un crack en su época de jugador, pasaba por su “cerrojo” defensivo. La premisa: no encajar goles y aprovechar alguna contra. Esa noche sólo le valió media hora, lo que tardó el Tenerife en adelantarse. Un pase de Salvador, una finta de Medina y el remate de Toño. Hasta el descanso, poco más. Y tras la pausa, en dos minutos, un regate de Lolín, un servicio al interior del área y el segundo de Toño.
- Otra pedrada.- Con el marcador a favor y las vallas protectoras en pie, pocos podían imaginar que estaba por producirse un nuevo fenómeno de violencia. A los 75 minutos, cuando se iba a lanzar una falta cerca de la puerta delo Granada, el árbitro cayó desplomado sobre el césped, a consecuencia de una pedrada. Otra más.
Veintitrés años en pie
Tragedias como las de Heysel (Bruselas) y Hillsborough (Sheffield), en 1985 y 1989, demostraron que el remedio de las vallas era peor que la enfermedad. Convertidas en barreras mortales ante cualquier hecho anómalo dentro de graderíos atestados de gente, en el primer escenario dejaron un saldo de 39 fallecidos, en la final de la Copa de Europa disputada por Liverpool y Juventus, mientras que en la semifinal de la FA Cup, con Liverpool y Nottingham, el balance ascendió a 96 muertos. Sin embargo, mientras se arbitraban otras medidas y modificaban leyes, el desmantelamiento total tardó en producirse. En el caso de las instaladas en el Heliodoro Rodríguez en septiembre de 1977 (foto), permanecieron en pie hasta diciembre de 2000, veintitrés años más tarde. El Tenerife-Sevilla del 7 de enero de 2001 fue el primer partido sin rejas.
Publicado en el periódico El Día (26 de enero de 2011), en la previa del partido CD Tenerife-Granada CF
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El tanto marcado este domingo por Nino en el Nuevo Zorrilla le ha situado ya en la cuarta plaza del ranking de máximos goleadores del Tenerife en la competición liguera, sólo superado por Julito, Antonio y Pizzi. Con la referida diana, Juan Francisco Martínez totaliza 67 goles, uno más que Víctor Celso, con quien figuraba empatado desde el pasado 28 de noviembre, cuando el almeriense logró marcar en Villarreal.